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19 de enero de 2017

Ejercicios para manipular personas

Aquí verás cuatro prácticos, efectivos y sencillos ejercicios para manipular personas que te entrenará para que los uses en tu vida cotidiana 


Ejercicio para manipular personas nº 1: Observación


Este es el ejercicio básico de observar. La observación es muy importante para comenzar tu entrenamiento porque no tienes que pasar por alto ningún detalle si quieres tener un rápido progreso en esta habilidad. Al final de tu formación, es necesario que adoptes el sentido de la observación, el sentido del análisis y la deducción.

Ejercicios para manipular personas
Ejercicios para manipular personas
Busca un lugar lleno de actividad (una plaza pública, restaurante, una playa animada, etc.), guarda silencio y observa todo a tu alrededor. El propósito de este ejercicio será retener con el máximo detalle todo lo que acabas de ver. Para ello, debes proceder a profundizar, es decir, primero debes observar (y describir mentalmente) el ambiente y los actores que se mueven en su totalidad (número de personas, grupos...), a continuación, enfócate discretamente en observar a una persona (ropa, entorno personal, detalles físicos, movimientos corporales...). Observa 30 segundos, no más. A continuación, hazte estas preguntas sobre lo que acabas de ver:

- ¿De qué color era el coche que acaba de pasar?

- ¿Cuántos árboles hay?

- ¿Cómo está vestido el hombre que se sienta delante de mí?

Y vuelve a hacer lo mismo dentro de otros 30 segundos. Este ejercicio te será muy útil más adelante para analizar situaciones y personas en 5 segundos, gracias a lo que se denomina la lectura en frío. SIGUE LEYENDO…


11 de enero de 2017

El zorro y las gallinas

Había una vez un zorro que estaba obsesionado con los huevos de las gallinas, era su plato favorito. Siempre andaba rondando por los gallineros en busca de su apreciado botín, en especial en uno.


En este gallinero, las gallinas indefensas veían como cada noche el zorro se llevaba sus huevos, y si no lo dejaban hacerlo, éste las había amenazado con que se llevaría a ellas para comérselas.


En esta granja, el dueño veía que su número de gallinas crecía muy lentamente y que casi no ponían huevos. Esto no le servía y pensó en vender a todas sus gallinas. Estas al enterarse de las intenciones del granjero decidieron trazar un plan. Esa misma noche cuando el zorro vino a visitarlas, le ofrecieron todos los huevos que quisiese con tal que no se llevase a los que estaban empollando. Al zorro le pareció una buena oferta y durante esa noche se llevó todos los huevos.

El zorro y las gallinas
El zorro y las gallinas
Al día siguiente el granjero fue al gallinero en busca de huevos y se encontró con que no había ninguno, sólo los que las gallinas empollaban. Esto le sorprendió mucho y empezó a revisar todo el gallinero en busca de alguna huella de algún depredador. Las gallinas, corriendo el riesgo de que el zorro cumpliese con su amenaza, dejaron al descubierto unas huellas del zorro para que el granjero las viese. Cuando éste las vio, se detuvo unos segundos medio pensativo y se fue.

Esa noche, como de costumbre, el zorro volvió en busca de su botín. Pero al entrar en vez de encontrarse con los huevos, se encontró con el granjero que le apuntaba con una escopeta. Lo último que supieron las gallinas del zorro era que pasó a formar parte de la colección de pieles del granjero.

Moraleja: el que mal anda, mal acaba. Aparte…la astucia e inteligencia supera a la fuerza y viveza.




5 de enero de 2017

Trucos psicológicos que te harán la vida mucho más fácil

Cualquiera de estos trucos psicológicos hará tu vida más fácil y tu interacción con el mundo que te rodea. 


Verás que si llevas a cabo alguno de estos trucos psicológicos, tu día a día, ya sea en la escuela, en el trabajo, con tu familia, amigos o pareja, se volverá más fácil.    


1. Presta atención a los pies


Si te acercas a dos personas que están en medio de una conversación y giran los torsos pero no sus pies, significa que no quieren que te unas a la conversación. De igual manera, en este truco psicológico, cuando estás conversando con alguien que crees que te está prestando atención, pero sus pies apuntan a otra dirección, significa que quiere terminar la conversación.

Trucos psicológicos que te harán la vida mucho más fácil
Trucos psicológicos que te harán la vida mucho más fácil

2. Enfócate en los ojos


Cuando recién conoces a alguien trata de identificar su color de ojos mientras le sonríes. Puede que te quedes mirando por unos segundos de más, sin embargo te aseguro que con este truco psicológico te responderá.

3. Compromiso gradual


La gente accederá a ayudarte en una tarea complicada si primero le pides ayuda para algo más simple. Por ejemplo: una persona me pide indicaciones en la calle, luego me pide caminar un poco junto a ella para no perderse, y al final la llevo todo el camino a su destino.

4. La hipérbole del favor


Pide ayuda para una tarea exageradamente complicada y te dirán que no; pídeles entonces lo que realmente querías (una tarea mucho más razonable) y estarán mucho más propicios a acceder a ella.

5. Disonancia cognitiva


Si le pides a alguien que te haga un pequeño favor, la disonancia cognitiva le hará creer que porque te hizo ese favor tú debes gustarle.

6. Contacto visual


Si preguntas algo a alguien y solo te responde parcialmente o con monosílabos, simplemente espera. Quédate en silencio y mantén contacto visual; seguramente la otra persona seguirá hablando.


7. Mastica chicle


Mastica chicle cuando SIGUE LEYENDO...



3 de enero de 2017

El problema de la trampa de ratones


Un ratón, observaba a un granjero y a su esposa abriendo un paquete. Sintió curiosidad por lo que podría contener. Pero… ¡Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una trampa para cazar ratones!


Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!


La gallina, que estaba cacareando, levantó la cabeza y dijo: discúlpeme Sr. Ratón…Yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, no me preocupa. El ratón se acercó al cordero: ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!

El problema de la trampa de ratones
El problema de la trampa de ratones
El cordero respondió: discúlpeme Sr. Ratón, no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo, será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, pero esta le contestó: ¿Acaso estoy en peligro? Estoy segura que no.

Entonces el ratón volvió a casa, preocupado y abatido.

Aquella noche se oyó un gran escándalo, mucho movimiento y ruido.

La mujer del granjero corrió para ver qué había pasado, pero en la oscuridad, no vio que la trampa había atrapado la cola de una serpiente venenosa y al acercarse, la serpiente mordió a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital y después de atenderla, le dieron el alta, con la recomendación de que esa misma noche bebiera una sopa caliente.

Al llegar a casa, el granjero con su cuchillo, fue a buscar el ingrediente principal: LA GALLINA

Como la enfermedad continuaba, los amigos familiares y vecinos fueron a visitarla y, para alimentarlos a todos, el granjero mató al: CORDERO

La mujer a pesar de los esfuerzos de su esposo, no mejoró y acabó muriendo. El granjero, como necesitaba dinero para el funeral, tuvo que vender: LA VACA

Cuando escuches que alguien tiene un problema y no represente una carga a tu conciencia, recuerda esta historia.


30 de diciembre de 2016

Los dos jorobados

En un pueblo vivían dos jorobados a los que todo el mundo conocía.


Uno de ellos, de temperamento animoso, gustaba mucho de salir, en las noches del verano, a tomar el fresco en las eras porque podía estar solo y a salvo de las burlas ocasionales y pensando en sus cosas.


Allí se entretenía el hombre con sus pensamientos sin que nadie le molestara.

Los dos jorobados
Los dos jorobados
Una noche de ésas se fue a las eras, como de costumbre, y allí estaba tumbado viendo pasar las horas.

Le dieron las diez de la noche, y le dieron las once... y él, nada, tan tranquilo y tan a gusto. Y de pronto se le ocurrió, viendo que se acercaban las doce, que es la hora de las brujas, que bien podía quedarse un rato más y ver si era verdad eso de que a las doce se reunían todas ellas a celebrar sus ceremonias.

Y entre que sí y que no, y entre la curiosidad y el repeluco, pasó el tiempo y dieron las doce. Y no hicieron más que dar las doce cuando empezó a ver cosas extrañas y a escuchar música aún más extraña.

Las visiones que veía eran las brujas que saltaban, cantaban, bailaban y se contorsionaban al son de la música. Y estas brujas, cuando se cansaron de tanto baile, empezaron a cantar:

-Lunes, martes y miércoles, tres;
 lunes, martes y miércoles, tres.

Así una y otra vez. Y el jorobado, viendo que no salían de ahí, pensó para sus adentros: «¡Pobrecillas!
Voy a completarles la semana». Y cantó, con el mismo son de las brujas:

-Jueves, viernes y sábado, seis;
 jueves, viernes y sábado, seis.

Y ya se disponía a continuar, cantando: «y domingo, con seis, hace siete», cuando oyó que decía una bruja:

-¡Ay, qué bien! ¡Por fin hemos concluido el cantar!, y empezó a mirar a un lado y a otro, rodeada de las otras brujas, diciendo:

-¿Quién ha sido, quién? ¿Dónde está el que el cantar acabó?

Y el jorobado dijo:

-Aquí me tenéis, sentado en esta piedra.

Todas las brujas se le acercaron y le acariciaban y por fin le dijeron:

-¡Mira qué gracioso, el pobre! ¡Si es jorobadillo!

Dinos qué quieres por habernos terminado el cantar y lo que quieras te lo concederemos.

Entonces el jorobado dijo:

-¿Qué es lo que más quiero? ¡Pues que me quitéis esta joroba que llevo!

-¡Ah, ah, sí! -dijeron las brujas-. Pobre jorobadillo, bien se lo merece.

Y la bruja que había hablado primero le pasó la mano por la joroba y el jorobado se quedó más derecho que un huso. Entonces él les dio las gracias y ellas se las dieron a él y, lleno de contento, se fue a su casa a dormir mientras las brujas se quedaban haciendo volatines y piruetas por los aires.

El jorobado estaba tan emocionado y exhausto que durmió como un lirón, pero a la mañana siguiente, cuando se levantó y vio que ya no tenía joroba, se llenó de gozo y salió corriendo a la calle para lucir su nuevo tipo. Todo el mundo se admiró enormemente de que le hubiese desaparecido la joroba y querían conocer la causa; y el otro jorobado del pueblo era el más interesado en saber cómo le había sucedido.

A todos se lo contó, aunque muchos no le creyeran. Y el segundo jorobado pensó:

-Pues esta noche voy yo a las eras, por si se les ha olvidado lo que les enseñaste. Y si no se les ha olvidado, entonces les cantaré: «Y domingo, con seis, hace siete»; a ver si a mí también me quitan la joroba.

¡Pues no me la han de quitar en cuanto me oigan!

Y se refocilaba pensando que, a la mañana siguiente, él también podría presumir de no tener joroba.
Y así se dedicó a recorrer el pueblo, contándoles a unos y a otros; y unos le animaban y otros se reían de él.

Conque el pobre infeliz se fue a las eras ya a eso de la media tarde, porque no podía resistir la espera, y allí se estuvo sin comer ni beber por si acaso las brujas se adelantaban y él perdía la oportunidad.

Total, que con tanto desasosiego, pasaron los cuartos, las medias y las horas haciéndosele una eternidad en la que ora desesperaba y ora confiaba hasta que por fin oyó dar las doce y en ese momento las brujas aparecieron. Casi no podía creer lo que estaba viendo, que eran las mismas visiones que relatara el otro jorobado; y tal como había dicho, después de los bailes y volatines, las brujas se juntaron y se pusieron a cantar:

-Lunes, martes y miércoles, tres;
 lunes, martes y miércoles, tres;
 jueves, viernes y sábado, seis;
 jueves, viernes y sábado, seis.

El jorobado vio que habían aprendido bien lo que el otro les había enseñado y que no lo olvidaban, así que decidió terminar la semana y cantó, con el mismo son que las brujas:

-Y domingo, con seis, hace siete.

Las brujas, que oyeron este canto, se enfurecieron terriblemente y empezaron a buscar por todas partes, diciendo:

-¿Quién nos hace burla, quién? ¿Dónde está el que nos hace la burla?

Y el pobre jorobado entendió que preguntaban:

«¿Quién nos dice la última, quién? ¿Dónde está el que nos dice la última?» y las llamó diciendo:

-Aquí estoy sentado en esta piedra. Quítenme ustedes la joroba.

Todas las brujas le rodearon, aún más furiosas que antes, y empezaron a darle empellones y pellizcos, mientras decían unas a otras:

-¡Mira! ¡Si es un jorobado!

-¡Un jorobado! ¡Que ha venido a reírse de nosotras!

-¡Vaya con el jorobado! ¡A ver qué hacemos con él!

Y dijeron todas a coro:

-¡Pues le ponemos otra joroba!

Y nada, que le pusieron otra joroba en mitad de la espalda, con lo cual ya tenía dos.

El pobre jorobado se fue a su casa cabizbajo y pensando en lo que le había sucedido; y estaba tan pensativo y ensimismado que no pudo pegar ojo en toda la noche y a la mañana siguiente no se atrevió a salir a la calle para que no le vieran las dos jorobas.

Y tanto y tanto aumentó su tristeza que dejó de comer y de dormir. Hasta que un buen día lo encontraron muerto de pena en su cuarto.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.