10 de agosto de 2017

Genocidio belga de 10 millones de personas en el Congo

En el siglo XIX, se realizó un genocidio belga de 10 millones de personas en el Congo. El responsable del mayor genocidio de la historia: el rey Leopoldo II


Avenidas con su nombre, estatuas para su gloria... Leopoldo II, el rey de los belgas que murió en 1909, continúa siendo honrado en Europa.


Ni tenía ni una gota de sangre en sus manos, tal vez, pero el hombre que se apropió el Congo para purgarlo de la raza negra tiene unos 10 millones de muertos en su conciencia. Ese es el genocidio belga del Congo.
  
¿Imaginas, en algún lugar en el mundo, una calle dedicada a Pol-Pot, una avenida de Augusto Pinochet, una plaza de Idi-Amin Dada? Sin embargo, entre los autócratas con manos manchadas de sangre, este rey es una excepción a la regla y deshonra su nombre, las avenidas y bulevares de Francia, y especialmente, las de Bélgica. En el país del que fue su segundo rey, desde 1865 hasta 1909, el número de calles y estatuas celebrando sin complejos a este monarca son innumerables.

Indignado por la ignorancia general que existe sobre el genocidio belga y las atrocidades cometidas en el Congo bajo el reinado de Leopoldo II, el autor y el editor Marc Wiltz se pregunta en su nuevo libro “Llueven las manos en el Congo”: “¿podemos hoy en día aceptar tal complacencia? Hace falta conocer todo lo que ocurrió en detalle. Los libertadores que se levantaron en todas partes del mundo contra la opresión lo hicieron por mucho menos de eso. En comparación, las buenas conciencias exigieron fuertes sanciones contra alborotadores insignificantes. Las prisiones han acogido delincuentes políticos o tiranos que han hecho mucho menos daño. En el Panteón de la Maldad, el rey Leopoldo II tiene un lugar prominente. En necesario que se diga y se conozca.”

¿Un lugar especial? En efecto, ¡es lo menos que podemos decir! "Hoy hablamos de un genocidio belga de 10 millones muertos y desaparecidos entre 1885 y 1908, un tercio de la población afectada”, escribe Wiltz. Sin dejar de mencionar los mutilados, dato imposible de conocer al detalle. 10 millones de muertos, víctimas de la codicia de una sola persona. ¿Ya hemos visto esto en nuestra era 'moderna' o todavía faltan ejemplos?

Genocidio belga de 10 millones de personas en el Congo
Genocidio belga de 10 millones de personas en el Congo

Obsesión de posesión


Es conocida la romántica historia de los exploradores occidentales tan conocidos como Henry Morton Stanley y David Livingstone. Lo que es menos conocido es que el rey de los belgas, obsesionado con la idea de poseer una colonia, convenció a Stanley para que trabajara secretamente para él en el Congo. Con cierta brutalidad, el explorador se fue apropiando de tierras a expensas de los líderes locales, haciendo limpieza étnica y eliminando cualquier resistencia por la fuerza si era necesario. Diplomático hábil, Leopoldo II obtuvo en febrero de 1885 un territorio de 2 millones de kilómetros cuadrados, 80 veces el tamaño de Bélgica.

Sin poner nunca sus pies en la colonia, el monarca la explotará sin tregua y la desangrará. Para obtener marfil y caucho, lo hará con el sudor de los demás y el precio de sus vidas. Y esto desde el principio del dominio belga sobre el Congo.

Genocidio belga de 10 millones de personas en el Congo
Genocidio belga de 10 millones de personas en el Congo. Amputaciones por negarse a trabajar en plantaciones de caucho.

Nadie ha pronunciado ningún arrepentimiento ni se han rendido cuentas.


Meticuloso en su denuncia, Marc Wiltz descubre la carta escrita a Leopoldo II por el historiador americano y reverendo George Washington Williams en 1890. En misión al Congo el año anterior, fue en busca de una tierra prometida para sus compañeros víctimas de la segregación y la esclavitud en los Estados Unidos. Sin embargo, descubrió un infierno que describe detalladamente en doce puntos.

A finales del siglo XIX, Williams luchaba contra esclavitud, los malos tratos de los presos, la injusticia de los tribunales, la violación de los tratados internacionales, etc. George Washington Williams denuncia de esta manera sin excederse pero metódicamente la naturaleza inaceptable de la gestión de este territorio colonial, escribe Wiltz. Muchos otros le seguirán. Será oído, pero no será realmente escuchado. Ningún tribunal, belga o internacional, jamás juzgó este hecho histórico. No se ha pronunciado ningún arrepentimiento ni se han rendido cuentas.

El reverendo, sin embargo, no fue el único que levantó su voz contra un genocidio cometido por simple avaricia. Después de él vino el irlandés Roger Casement, que redacta un informe que denuncia crudamente las mutilaciones realizadas por los funcionarios blancos a los trabajadores negros. La costumbre era hacerse collares con orejas cortadas, además de también cortar las manos y los genitales en el dominio privado de su Alteza Serenísima. Muy pronto, Roger Casement será seguido en sus denuncias por el escritor británico de origen polaco Joseph Conrad, que describe de forma impresionante el horror del Congo en su famoso libro “En el corazón de las tinieblas”.

Antes de esa fecha el incorruptible periodista franco-británico Edmund Dene Morel creará la Congo Reform Association para informar al mundo de que la fuerte demanda de caucho hace empeorar gravemente la situación en el Congo. Esta asociación recibirá el apoyo de grandes nombres de las letras: Joseph Conrad, por supuesto, pero también que el estadounidense Mark Twain, que denunciará al loco depredador del rey Leopoldo II, o incluso el padre de Sherlock Holmes, sir Arthur Conan Doyle.

El genocidio belga, el mayor delito jamás reportado en los anales de la humanidad


Poco antes de la muerte de Leopoldo II en 1909, el escritor publicó “El crimen del Congo Belga”. Su prólogo es inflexible: "muchos de nosotros en Inglaterra, consideramos que el crimen que se cometió en tierra del Congo por Leopoldo II rey de Bélgica y sus partidarios es el genocidio más grande que nunca ha figurado en los anales de la humanidad”.

Sin embargo, a pesar de estas voces potentes y famosas, el genocidio belga del rey Leopoldo II sigue siendo poco conocido y sus estatuas ecuestres se siguen levantando con orgullo cerca del Palacio Real de Bruselas o en Ostende. "Todo esto lo sabemos en el resto del mundo" dice Marc Wiltz. “¿Por qué ha desaparecido allí, en el corazón de Europa, este fenómeno de conciencia del genocidio belga? Creo que hay dos explicaciones. La primera es que la increíble carnicería de la Primera Guerra mundial captó todo el interés. La segunda es mucho más prosaica: los africanos de esa época son insignificantes a los ojos del mundo...”

Tema tabú en Bélgica


En Bélgica, donde el tema sigue siendo tabú, la familia real está avergonzada y algunos no dudan en invocar hoy los "celos" de los ingleses. Y Leopoldo II, que no era tonto, tuvo buen cuidado de quemar todos sus archivos.

¿Nos atrevemos con la palabra “genocidio” para describir semejante crimen? Estrictamente hablando, no, desde la voluntad premeditada de eliminar una categoría particular de la población que no está probado. Wiltz ofrece, sin embargo, la palabra "democidio" para calificar el asesinato impune de todo un pueblo.


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6 comentarios:

  1. Un sádico, un psicópata. Dicen que en su entierro alguien escupió sobre su féretro.
    Nadie dio la importancia debida a su genocidio, porque los negros estaban considerados ciudadanos de tercera. Al fin y al cabo eran salvajes. Y, como todo el mundo sabe, no tienen alma.
    Un saludo, Félix.

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    1. ¿Ciudadanos de tercera? No creo que los consideraran humanos. Como bien dices, sin alma.

      Un saludo, Cayetano

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    2. Perdona por cambiarte el nombre. Un lapsus. Jejeje.

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    3. No pasa nada a cualquiera le puede pasar. Debe ser la calor...

      Un saludo

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  2. Hace tiempo, comentaste, en una entrada que hice sobre el ébola, en relación a que poco nos importó la enfermedad mientras se mantuvo solo en África...No fue diferente aquello al "democidio" de Leopoldo II...Quedó en África... dónde queda eso???

    Saludos

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    1. Teruel existe, África, no.

      Nos pilla muy lejos, sobre todo la que es negra. Imagina que los alienigenas fueran negros y volvieran a la Tierra, lo que nos íbamos a reír los blancos.

      No te digo nada si fueran gitanos...

      Saludos, Manuel

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